Una vez más los miembros del Grupo Scout Cucaña NºI nos preparamos para pasar unos días navideños de campamento. En esta ocasión iremos a Pancorbo, a 63 km al norte de Burgos y la casa está recientemente reformada.

Para ello os esperamos el miércoles a las 9 de la mañana en nuestros locales en la C/ Hermano Rafael nº 7, Bajo con vuestra mochila, el saco y todo lo que necesitéis para pasar cinco días en grande.

 

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 Nos volveremos a ver el domingo 30 a las 13:15 en el mismo sitio. Vendremos muy cansados, así que esperamos que no os importe que echemos una siesta larga.

De momento os dejamos con algo de información sobre Pancorbo

 

Pancorbo, en tierras burgalesas y frontera con Alava, se cobija entre los agrestes roquedos del desfiladero de su mismo nombre. Por su emplazamiento, sencillez y su densa historia, convierten esta bella localidad castellana en un pueblo mucho más valioso que un simple lugar de paso

Por Luis Medina

En la frontera entre Castilla y el País Vasco, ajena a este vertiginoso tránsito, la vieja y pintoresca villa de Pancorbo, se resiste y continúa su devenir ensimismada, arropando, mimando sus excelencias, viviendo su particular presente haciendo alarde de su pasado.


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El pueblo queda atravesado por el río Oroncillo, las típicas casas pancorbinas se distribuyen de forma escalonada a lo largo de la estrecha garganta, y todo el conjunto defendido por un castillo y una muralla terminada de construir en el siglo XIII. Alfonso VII la otorgó fuero en 1147, alcanzando la villa cierta prosperidad en la Edad Media merced a la actividad comercial de una colonia de judíos allí establecidos.

 

De orígenes prerrománicos, en el siglo IX, fue campo de batalla entre cristianos y árabes pretendiendo la posesión del castillo de Pancorbo, considerado como las Puertas de Castilla. El pueblo queda atravesado por el río Oroncillo, las típicas casas pancorbinas se distribuyen de forma escalonada a lo largo de la estrecha garganta, y todo el conjunto defendido por un castillo y una muralla terminada de construir en el siglo XIII. Alfonso VII la otorgó fuero en 1147, alcanzando la villa cierta prosperidad en la Edad Media merced a la actividad comercial de una colonia de judíos allí establecidos.

Esta agradable quietud y serenidad que transmite la Villa de Pancorbo y su paisaje ha vencido a la modernidad. Increíblemente, las última remodelaciones de las grandes vías de comunicación que cruzan el desfiladero no han conseguido hacer mella en Pancorbo. Mucho menos lapidar sus cuarenta siglos de historia. Sus actuales habitantes, muy duros, herederos del espíritu combativo que caracterizó a sus pasadas  generaciones, continúan firmes ante cualquier nuevo acoso.


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Uno de los barrios más emblemáticos de Pancorbo es la aljama, y lo es tanto por su fisonomía como por los siniestros episodios de los que fueron testigos sus muros. La antigua judería queda al lado de la muralla que unía el castillo de Santa Marta con la Peña Roja (hoy desaparecida). Dentro del mismo término se ha ido expandiendo el límite edificado con construcciones de estilo arquitectónico mucho más actual. No obstante, pese a la diferencia existente entre unas y otras viviendas, el pueblo continúa su historia y vive su presente en perfecta conjunción.

El caballo Losino  


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En los Montes Obarenes, en las inmediaciones del pueblo burgalés de Pancorbo, aún se conserva y se puede contemplar la última manada pura semisalvaje de caballos losinos. El losino, de talla pequeña, negro, de largas crines, muy vivo y resistente es autóctono de la provincia de Burgos. Por sus excelentes cualidades ha sido reconocido desde tiempos prehistóricos. Por su belleza, su carácter y el proyecto de recuperación de la raza conducido por el ánimo de Ricardo de Juana está a punto de librarse de la extinción. El pequeño y negro caballo anda a sus anchas por el abrupto entorno de los Montes Obarenes, en las demarcaciones del pueblo de Pancorbo. Otros pueblos que se dispersan junto a la sierra que, igualmente, tienen el privilegio de ser vecinos del salvaje caballo y que en otro tiempo también utilizaran para sus tareas son: Silanes, Mirabeche, Cubilla o La Molina, entre otros. El Parque natural de los Obarenes se caracteriza además de por su belleza, por su variedad faunística habitando especies como el corzo, el jabalí, el águila real, el buitre, la nutria y el lobo. Cañones, desfiladeros, bosques de hayas, robles, encinas, acebos y madroños son algunos de los elementos que, en definitiva, configuran el mejor hábitat para la consecución de la raza.